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Ajo, una planta versátil y de múltiples aplicaciones

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El Ajo es una planta bien interesante, con amplios usos a nivel curativo y culinario.

Botánica y consejos sobre la recolección:

Los bulbos se desarrollan en el suelo, son casi esféricos y alcanzan un diámetro medio de 4 cm. Sobre el bulbo basal – que va cubierto de raíces-, se dispone el principal, alrededor del cual están los llamados dientes de ajo. Les rodea una bracea seca de color blancuzco, y cada uno de ellos esta a su vez rodeado por una cubierta. Su época de floración es entre Julio y Agosto.

Recolección y preparación:

En cultivo, se prefiere el suelo pesado bien abonado pero sólo moderadamente húmedo. En marzo y abril se ponen los dientes en el suelo y ya en otoño podrán recolectarse. Cuando las hojas se secan se desentierran los bulbos con la planta y atándolos en manojos se les deja secar. Estos son los ajos que se venden en los comercios.


Sustancias Activas:
Alicina con propiedades antibióticas, se desarrolla bajo la acción de un fermento a partir de alicina, vitaminas, A y B, amida del ácido nicotínico y vitamina C. Hay además hormonas (que actúan de modo similar a las hormonas sexuales masculinas y femeninas) y colina, ácido sulfocianico, yodo y vestigios de uranio.
Acción curativa y uso: El ajo es eficaz en los procesos fermentativos del intestino, con los fenómenos flatulentos que les acompañan y los dolores espásticos, espasmódicos. La sustancia activa contra estos males es la alicina con sus propiedades antibióticas.

Sin embargo en el ajo fresco solamente está presente la alicina inactiva, que después – bajo la acción del oxigeno- , desarrolla el típico olor a ajo.
Pero las dispepsias fermentativas no son el único campo de aplicaciones de la planta. Se ha demostrado también que posee propiedades carminativas y colereticas, incluso eliminación de bilis. El ajo actúa asímismo como vasodilatador y relajante. En cuanto a vasos nos referimos especialmente los de las piernas, pero también los del fondo del ojo y del cerebro se dilatan por lo cual reciben una mejor alimentación y evitan de este modo un envejecimiento prematuro.
No se sabe si es el ródano el que ejerce esta acción ni tampoco si son los fermentos los que estimulan un mejor aprovechamiento del oxígeno en el tejido. Aunque no puede considerarse que el ajo sea un remedio específico para enfermedades concretas si puede afirmarse que es eficaz contra los trastornos gastrointestinales, sirve para la prevención y el tratamiento de los procesos de envejecimiento del sistema vascular arteriosclerosis, y para reforzar el tratamiento de las alteraciones en el sueño, la hipertensión, la debilidad general y la disminución del rendimiento.
Cómo se utiliza el Ajo:

Las opiniones no se ponen de acuerdo a este respecto, unos creen que sólo es eficaz en crudo, mientras que otros rechazan este tipo de uso para no desprender olor a ajo con el consumo. El profesor Petkow, que ha estudiado detalladamente esta planta, afirma que para evitar el olor intenso que produce, pueden tomarse las grageas preparadas con la misma y que en cuanto a eficacia están a un mismo nivel que el ajo crudo. Esto permite seguir una terapia adecuada sin que el paciente irrite a sus semejantes con el citado olor. Al usar grageas u otros preparados hay que respetar las dosis recomendadas en cada caso. Pero quien quiera comer ajos crudos puede considerar como una dosis adecuada el tomar un diente entre dos veces al día.

Utilización en Homeopatía:

El homeopático Allium sativun, se emplea en las potencias para los casos de bronquitis crónica, trastornos digestivos, reuma y dolores musculares o en los miembros.
Se recomienda también una cura de ajo con diluciones homeopáticas como medida preventiva contra el envejecimiento prematuro. En cualquier caso y en períodos de tiempo regulares hay que tomar por la mañana y al medio día, 10 gotas de la sexta potencia. Esto permite conservar las fuerzas y el bienestar hasta una edad avanzada. En ocasiones, se recomienda a las personas ancianas en el homeopático en la potencia D, para prevenir los fenómenos degenerativos seniles.

Se trata en estos casos de personas con exceso de peso que gustan de comer copiosamente, sobre todo carne. Suelen estar aquejados de disnea y asma, y el más mínimo cambio en su alimentación les provoca flato y diarreas. Se obtienen buenos resultados tomando 3 veces al día 10 gotas.
Empleo como Condimento:

Debido a que actúa preferentemente sobre el estómago y el intestino, el ajo resulta muy apropiado como condimento, aunque debido a su olor suele renunciarse muy frecuentemente a él. Conviene que tanto las amas de casa como los cocineros lo usen con tiento, pero regularmente.
No sólo se vuelven más digestivos los alimentos sino que mejoran en cuanto a sabor.
No todas las personas reaccionan de igual modo al ajo. Las hay que toleran grandes cantidades sin oler después, mientras que otros solo muy poco. El tipo al que usted pertenezca, debe averiguarlo mediante experimentación.
Un bocado exquisito para comenzar es una rebanada de pan tostado untada de ajo y con embutido o queso por encima. Resulta así mismo un condimento excelente para todo tipo ensaladas. Se frota primero la fuente con un diente de ajo partido por la mitad, se añade la lechuga y si hace falta se adereza con algo más de ajo.Una vez que conozca usted sus límites de tolerancia no deberá sobrepasarlos, si en las horas siguientes debe estar entre gente.

Sirve también para condimentar sopas, verduras , salsas de todo tipo y especialmente la carne y el pescado. Pruébelo, merece la pena.
Una sopa de ajo de excelente sabor es la siguiente: Se cortan muy picaditos 5 o 6 dientes de ajos y se fríen en aceite de oliva hasta que se queden dorados. Se añade después caldo concentrado de carne y se deja que de un hervor. Se quita el recipiente del fuego y se mezclan dos claras de huevo. Las dos yemas se baten en una taza con 2 cucharadas de vinagre con sal y pimienta y poco antes de servir se completa con albahaca fresca o eneldo, tomillo o perifollo. Se llenan cuencos con trozos de pan tostado y se incorpora a continuación la sopa.
El ajo como remedia casero:

Se le utiliza para fines medicinales desde hace mas de 5000 años. Según nos cuenta Herodoto, a los trabajadores empleados en la construcción de la pirámide de Keops les daban de comer ajo, cebolla y rábanos para que se mantuvieran sanos y fuertes. Se sabe que los fenicios, los griegos y los romanos, valoraban en esta especie tanto sus propiedades culinarias como medicinales.
El principal uso en medicina popular son las enfermedades de las vías respiratorias. Para combatir la bronquitis y la tos ferina se administran preparados de esta planta, el zumo fresco, los dientes triturados en lecho con miel o zumos dulces preparados según antiguas recetas.

Como ejemplo citaré uno de estos remedios caseros.
Modo de preparar el zumo de Ajo: Se machacan o pican muy finos 5 dientes de ajo y se mezclan con 5 cucharaditas de azúcar. Se añade agua. Se calienta hasta la ebullición y se cuela después a través de un paño. El líquido obtenido se bebe a cucharaditas distribuyéndolo a lo largo del día. Este zumo es eficaz contra la tos y la bronquitis. Las afecciones de los órganos digestivos en su sentido más amplio son tratadas en medicina popular con ajo, siendo el modo mas frecuente de hacerlo el comerlos. Las dosis correcta son 5 o 10 dientes diarios, aunque no podemos negar que esta aplicación esta en franco retroceso, ya que el olor que produce suele molestar ala mayoría de las personas.
Lo que sí está en aumento, es el empleo de preparados galénicos en forma de cápsulas y grageas. El uso de las mismas produce en la mayoría de las personas un fortalecimiento general. En cuanto a efectos secundarios, carece de ellos. Su intenso olor es uno de los incómodos defectos estéticos que podría mencionar como desventaja.

  • Silvia

    que bien

  • Lorena

    lo que dese aqui es muy interesante porque  tiene mucha informacion sobbre el ajo no lo cren e diganmeeeeeeeeeeee plissssssssssssssss