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Algunos consejos para realizar un transplante exitoso (II)

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Antes de trasplantarlas hay que eliminar las raíces rotas y dañadas con tijeras bien afiladas. Si el aparato radical está seco, es aconsejable sumergirlo en agua de 14 a 16 ºC, y dejarlo así durante un tiempo mínimo de 10 o 12 horas antes de plantarlas.

Para las plantas de macetas, es aconsejable regarlas al día antes de la plantación. Si el contenedor es de barro cocido, en el momento de proceder a plantarlas bastará con poner boca abajo la maceta originaria y dar unos golpecitos en el borde para que el terrón salga con facilidad. Si el contenedor es de madera o de plástico, podremos cortar una parte de la maceta para facilitar la salida del conjunto sin dañar las raíces de la planta.

El cuello de la planta, es decir, el punto del tallo que se encuentra inmediatamente por encima del nivel de la tierra , debe quedar siempre expuesto al aire libre. La mejor época para trasplantar una planta es aquella en que la vegetación está inactiva. Actualmente las nuevas tecnologías han permitido poner en el mercado especies y variedades cultivadas en macetas especiales que son capaces de sobrevivir varios meses fuera de la tierra, de manera que podemos plantarlas en cualquier momento, con la ventaja de permitirnos realizar operaciones nuevas en pleno verano, siempre con las debidas precauciones.

El trasplante en otoño es, no obstante, la mejor solución, la tierra todavía está caliente y el aparato radical se aprovecha de ello preparándose para el frío. Con la llegada de los primeros calores primaverales, se encontrará en las mejores condiciones para alimentarse y desarrollarse. En definitiva, el trasplante de cualquier planta es una tarea delicada que hay que llevar a cabo en las mejores condiciones y con los instrumentos adecuados.