Plantas y Flores

¿Qué es el árbol de la felicidad?

Houseplant Dracaena fragans

Con este llamativo nombre popular se conoce a un arbusto, el dracaena fragans, que podemos plantar sin mucha dificultad en nuestro jardín. ¿Nos traerá la felicidad como proclama? Bueno, ¡no está de más probar a ver si echa una mano!

Hay muchas “leyendas”, por así decirlo, en torno a este arbusto. Igual que sucede con la planta del dinero, se suele decir que es importante que nos regalen el árbol de la felicidad en lugar de comprarlo; sólo así nos aseguraremos de que cumpla con su “mágico” cometido. Otros dicen que debemos plantarlo por nosotros mismos y esperar a que germine para pedirle el deseo que tenemos en mente… Sea como sea, lo cierto es que es un buen complemento para cualquier jardín, sobre todo si nos gustan los arbustos y queremos comenzar con uno sencillo que no exija demasiados cuidados. A pesar de su aspectos simple, el árbol de la felicidad puede llegar a ser bastante espectacular: bien cuidado, puede alcanzar hasta cinco metros de altura.

¿Dónde plantar el árbol de la felicidad?

Podemos comenzar plantándolo dentro de casa, ya que se desarrollará sin problemas en una maceta, y trasplantarlo al exterior llegado el momento, cuando veamos que ha comenzado a brotar. Para escoger el lugar idóneo del jardín es importante que nos aseguremos de que no hay un viento excesivo. Podemos curarnos en salud, sobre todo cuando el arbusto en sí comience a crecer, colocándole un soporte al lado (una estaca de madera, bambú) que lo asegure en posición vertical y lo afiance, evitando que cualquier ráfaga repentina que no podamos prever lo estropee o se lleve sus hojas.

Debemos mantenerlo en suelo de jardín bien abonado y con buen drenaje, evitando que se formen charcos a su alrededor; como arbusto que es, esto puede ser bastante perjudicial a corto plazo. Al final del invierno veremos cómo comienza a brotar con fuerza y quizás a mudar sus hojas. Será entonces un buen momento para pensar en la poda, si tiene el tamaño mínimo indicado para ello; una buena manera de asegurarnos que siga creciendo con energía y con la forma decorativa que queramos para él.