Arboles

El majestuoso ciprés de los pantanos

ciprés de los pantanos

Hoy os presentamos uno de esos árboles que no son nada fáciles de hacer germinar en nuestro jardín, que necesitan unas condiciones muy especiales… pero que pueden suponer todo un triunfo si tenemos suficiente paciencia para ello: el ciprés de los pantanos, un venerable entre los árboles.

Originario de Estados Unidos, este árbol, que se caracteriza por el hermoso tono ocre de su corteza y sus hojas, puede llegar a alcanzar la nada desdeñable altura de cuarenta metros. En cuanto a anchura tampoco se queda corto: unos quince metros suele ser lo habitual. Por otro lado, estamos hablando de un árbol muy resistente y longevo: se han llegado a identificar cipreses de los pantanos de hasta mil años de edad. ¡Un duro competidor de las secuoyas!

Su apelativo le viene de su hábitat preferente. Vive fundamentalmente en terrenos húmedos, pantanosos, donde le dé bastante la luz del sol; condiciones que encuentra sin problema en el sureste de Estados Unidos, aunque también se le localiza en otros quince países más en todo el mundo. En Europa fue introducido en el siglo XVII, pero se estima que hace ocho millones de años ya existían ejemplares de ciprés de los pantanos a lo largo y ancho del continente.

¿Es realmente un árbol de jardín?

Con todo lo que hemos comentado ahí arriba, seguro que muchos albergáis serias dudas de que este majestuoso ciprés pueda ser el adecuado para un jardín. Lo cierto es que es un inquilino habitual de los parques en numerosas ciudades, así que no hay nada que impida que viva en un entorno natural distinto a los bosques. Pero sí hemos de tener mucha paciencia para hacerlo germinar y para que se desarrolle sin problemas. Las semillas necesitan de un proceso de estratificación de entre treinta y noventa días, y aun así no se garantiza que terminen siendo viables. Una vez hayamos conseguido que germinen, es importante que tratemos de simular en la medida de lo posible las condiciones que hemos mencionado arriba en nuestro jardín. Si disponemos de un estanque con mucho sol, podemos plantarlo a su orilla.