Consejos

Claves para elegir plantas de rosas

Young woman buying flowers at a garden center

Lejos está aquel tiempo en que las plantas de rosas crecían silvestres. Hoy tenemos muchas variedades que han sido de algún modo “forzadas” a crecer en todo tipo de condiciones; saber cómo  elegir tus plantas de rosas correctamente es todo un reto.

Si consigues aprender cómo evaluar y reconocer las mejores plantas de rosas entre las disponibles en el vivero y las pasas a formar parte de tu balcón, terraza o jardín, no dudes que tu espacio verde se convertirá en una verdadera obra de arte al aire libre.

 Plantas de rosas muy delicadas

Sin fungicidas ni fertilizantes, las plantas de rosas silvestres se extendieron desde China a Europa central. Entonces los botánicos comenzaron a “jugar” con ellas, creando nuevas plantas que tenían hermosas flores, pero eran más propensas a las enfermedades. Cuando se comercializaron estas nuevas variedades en climas donde no tenían condiciones ideales de crecimiento, las plantas de rosas ganaron la injusta reputación de ser delicadas, exigentes y más fáciles de matar que de cultivar y mantener.

¿Cómo elegir?

  • Compra en tiendas de buena reputación. Esto es vital y va más allá de tus capacidades para saber elegir; si consigues plantas de rosal que vengan con etiquetas que certifiquen su origen, mucho mejor. Tendrás mayores oportunidades porque vendrán en un cepellón con tierra fertilizada y desinfectada y serán “hijas” de plantas buenas que han sido cultivadas correctamente.
  • A pesar de que no veas flores, mi consejo es que elijas una pequeña planta de rosas arbustiva, que tenga un buen  montón de hojas que puedas observar. Asegúrate de que el follaje no se vea deprimido, seco, marchito o con muchas hojas caídas. No deben haber ramas rotas debilitadas y todos los tallos deben ser de color verde en lugar de desecados o grises.
  • Asesórate y anímate a optar por las últimas variedades que hayan sido lanzadas al mercado. Los expertos dicen que éstas son deliberadamente creadas para ser más resistentes a las enfermedades y a la vez más bonitas.