Paisajismo

Consejos para colocar una pérgola en nuestro jardín

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Hay pocas cosas más gratificantes que pasar el rato en nuestro jardín con familiares o amigos, sobre todo si lo tenemos bien cuidado y nos enorgullecemos de él. ¿Cómo crear esos espacios para comer o simplemente relajarnos en compañía? Nada como colocar una pérgola en nuestro jardín para conseguirlo.

Las pérgolas tienen una función práctica que salta a la vista: como hemos comentado arriba, nos sirven para delimitar zonas de nuestro jardín y recrear en ellas un pequeño hábitat aparte. Pero, cómo no, también posee un valor decorativo muy importante: podemos seguir una línea oriental, exótica, moderna, sobria… La forma y el estilo de la pérgola que escojamos determinará también la de las mesas, sillas o sillones que la complementen, e incluso puede ayudarnos a decidir una temática para nuestro jardín en toda su extensión. Así que nos encontramos, gracias a un elemento tan simple en apariencia, con una excelente manera de renovar el aspecto de éste o de poner en práctica esa idea decorativa que nos bulle en la cabeza y que no tiene cabida dentro de la vivienda. Las posibilidades son inmensas, y nos daremos cuenta de ello en cuanto nos paseemos un rato por nuestra tienda de bricolaje o jardinería de referencia.

¿Fija o móvil?

Además de los distintos estilos que hemos mencionado (y que son sólo una pequeña muestra), también debemos considerar si queremos una pérgola fija o móvil. La fija es una buena solución si nuestro jardín es suficientemente grande como para tener esa zona habilitada todo el año; podemos emplearla para barbacoas o para comer al aire libre en verano, y en invierno para reuniones más tranquilas al atardecer. Si lo que queremos es emplear el espacio sólo en una época del año, lo mejor será que nos decidamos por pérgolas móviles. No son especialmente difíciles de montar, aunque debemos tener en cuenta que necesitaremos un espacio para guardarlas. Esta última opción también nos resultará más económica, claro está.

Por último, tanto si escogemos una como otra, hemos de procurar mantenerlas siempre limpias y bien cuidadas. El material del que estén hechas (los más habituales son el aluminio, la madera o el plástico) determinará qué productos tendremos que utilizar.