Plantas y Flores

Cómo cuidar el incienso

incienso

El incienso es una de esas plantas a las que pocas veces vemos como tales, acostumbrados como estamos a comprarla en otra clase de formatos. ¿Y si queremos cultivarla en nuestro jardín? ¿Qué clase de cuidados necesita?

La variedad de incienso más habitual, la planta que todos podremos reconocer enseguida, es la que posee unas hojas redondeadas y de un color verde muy intenso, agradable a la vista. Y por supuesto, al olfato. Lo normal es que la llegada de la primavera le otorgue un vigor aún mayor si cabe, aunque para la floración todavía tendremos que esperar un poco: tiene lugar entre otoño e invierno.

Se considera al incienso dentro de esas plantas que se desarrollan mucho mejor en semisombra, y en ambientes donde las temperaturas no suban o bajen bruscamente. Ni una condición ni otra serán adecuadas para ella. Si tenemos un jardín con un muro, o quizás una zona más resguardada dedicada a esas flores delicadas, podemos hacerle hueco al incienso. Eso sí, el tamaño que puede adquirir es considerable, con ramas que alcanzan hasta dos metros en toda su extensión, por lo que es algo que habremos de tener en cuenta si vamos a plantarlo en compañía de árboles o arbustos con los que pueda enredarse.

Temporada de poda

Puede que ya tengamos incienso entre nuestras plantas; si es así, ahora ha llegado la época de podarlo y quitarle esas ramas muertas que ha podido acumular en invierno. No debemos limitarnos sólo a las ramas, sino que hemos de cambiar el sustrato y asegurarnos de que colocamos uno completamente renovado que le aporte los nutrientes que la nueva estación le va a exigir.

El incienso es una planta especialmente sencilla de reproducir mediante esquejes, de manera que podemos aprovechar también la llegada de la primavera para “aumentar la familia”, o tal vez para regalar algún brote a alguien que todavía no se haya decidido a tenerla en el jardín. Unos quince días de reposo de los esquejes en una zona donde les dé el sol en abundancia, sin pasarse, serán suficientes para tenerlos listos para ser trasplantados.