Consejos

Cómo cultivar trufas en casa

Slicing a white truffle

A casi todos se nos hace la boca agua al pensar en las trufas… pero no todo el mundo tiene claro de dónde proceden. ¿Sabéis cómo podemos cultivarlas en casa o en el jardín?

“Cultivar” quizás no sea la palabra más adecuada, ya que las trufas, en realidad, no son otra cosa que hongos que crecen en los bosques en la corteza de ciertos árboles. Así que no es algo tan sencillo como acudir a nuestra tienda de jardinería y comprar semillas para el jardín; cultivar hongos exige algo más de paciencia por nuestra parte y un acondicionamiento especial. Pero no es nada especialmente complicado, en el fondo, como sabréis si nos seguís y habéis leído nuestros artículos al respecto.

En España, no es nada raro encontrarnos trufas en toda la zona mediterránea, en lugares con una altitud de entre 100 y 150 metros sobre el nivel del mar. El drenaje adecuado y la exposición a la luz del sol son las dos condiciones fundamentales que posibilitan la aparición de trufas. En casa, por tanto, o en nuestro jardín, tendremos que emular en la medida de lo posible estos requisitos.

Un cultivo de largo recorrido

Lo primero que tendremos que procurarnos será una maceta, preferiblemente de terracota, que colocaremos sobre un plato especialmente preparado para facilitar el drenaje. La habitación o el lugar del jardín en el que coloquemos este recipiente será fundamental, ya que si las condiciones son demasiado frías o demasiado cálidas no conseguiremos nada.

Para que las trufas aparezcan, debemos comprar esporas e inocular con ellas un plantín, que a continuación introduciremos en la tierra de la maceta; ésta debe estar mezclada, además, con gravilla o arena. Tendremos que regar cada dos días, asegurándonos de que no se produzcan encharcamientos… y esperar. Tras todo esto, llega el ingrediente más importante: la paciencia de la que hablábamos al principio. Seguramente pasará cerca de un año antes de que comencemos a ver aparecer las primeras trufas… pero la espera habrá merecido la pena. ¡Pensad en todas las recetas que podréis probar a partir de entonces!