Paisajismo

Cómo decorar un jardín pequeño

jardín con estanque

La mayor parte de las ideas que nos encontramos aquí y allá referentes a decoración de jardines parecen exigir mucho espacio a veces. ¿Qué sucede con esos jardines pequeños, con los espacios mínimos de los que muchos disponemos?

No siempre es sencillo tener grandes extensiones para plantar lo que nos gustaría, para instalar todos esos complementos de exterior que tantas veces hemos visto en revistas y de los que nos encantaría disfrutar… Pero tener un jardín pequeño nos ofrece otras muchas posibilidades que no debemos pasar por alto. Algunos estilos se adaptan a la perfección a espacios reducidos; por ejemplo, el zen o japonés, que se basa en diseños cerrados, en círculos. Los complementos de los jardines japoneses funcionan bien en las esquinas (faroles, piedras), e incluso podemos atrevernos con un pequeño estanque o una fuente en el centro para completar el conjunto.

Un jardín pequeño puede convertirse en nuestro pequeño oasis de relax, un rincón en el que aislarnos de los problemas que revolotean a  nuestro alrededor en el día a día. No debemos tener reparos en colocar una tumbona o una mesa para descansar, aunque ocupe bastante sitio por sí sola.

Las esquinas secretas

Otra posibilidad que tenemos es la de “ampliar” el espacio aunque sea empleando trucos visuales. Uno de ellos es el conocido como esquina secreta: curvas o caminos situados detrás de setos, por ejemplo, que den la impresión de que el jardín continúa más allá, aunque realmente termine en una pared. No tienen un sentido más que decorativo, claro está, pero seguro que nos divertimos diseñándolas… y contemplando la sorpresa de nuestras visitas ante el efecto inesperado.

Plantas verticales, un buen complemento

Si tenemos dudas sobre qué plantas escoger para un jardín de este tipo, quizás las trepadoras nos saquen del aprieto. Son fáciles de cuidar, nos servirán también para delimitar zonas de sombra y contribuirán a crear ese ambiente de relax del que antes hablábamos.