Consejos

Cómo hacer realidad un jardín interior (I)

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Seguro te ha sucedido más de una vez: compras una planta que te gusta con tanto entusiasmo, que pagas el precio que sea por ella. Llegas a tu casa, escoges el lugar que te gusta y al cabo de poco días comienza a secarse o a verse mustia. La riegas, la cuidas y… nada. Te preguntas con tristeza qué puede estar pasando y te auto contestas “es que no se me dan las plantas“.

A la vez conoces amigas o vecinas de quienes se dice que “tienen mano” para las plantas y te crees que tú simplemente no has nacido con ese don. Nada más lejos de la verdad y por ello aquí viene una serie de posts en los que te daré lo que realmente necesitas: conocimiento y práctica. Ninguno de nosotros nace sabiendo todo acerca de las plantas, ni aún esas personas a quienes admiras por su destreza con las mismas.

Desde mi práctica y años de experiencia, sumados a un amor incondicional por la naturaleza y todas sus criaturas, estoy en condiciones de aportar mis consejos y ese es precisamente el propósito que abordaré desde este mismo momento.

Comienzo por decirte que cada planta es un caso especial, con necesidades bien específicas, que podemos sintetizar en: luz, agua, calor y humedad. Entonces, tener buena mano con las plantas no es otra cosa que conocer bien estas demandas de cada especie en particular y satisfacer esas necesidades puntualmente.

Al respecto hay dos reglas de oro en las que te dejo pensando hasta el próximo post. La primera es que no se puede comprar plantas sólo porque te gusten mucho; si no tienes posibilidad de recrear el ambiente que ellas necesitan para sobrevivir simplemente no la compres porque no harás otra cosa más que frustrarte y condenarla a una muerte segura.

Lo segundo: aprende a comprar plantas saludables. Estar en plena floración no es sinónimo de estar sana para una planta. El comercio debe ser de confianza y tu asesor también. En el próximo post te daré una serie de reglas para verificar al momento de la compra; te invito a estar pendiente del mismo.