Consejos

Cómo plantar en suelo arenoso

Rural Scene

No siempre elegimos dónde plantar: a veces simplemente nos toca hacerlo en suelo arenoso, porque se trata de una residencia cercana al mar por ejemplo. Mientras que la arena en las playas o en los jardines zen puede ser maravillosa, el suelo arenoso o la arena pura a los efectos de cultivo, no siempre es el sustrato más  recomendable para la gran mayoría de los tipos de plantas.

¿Cuál es el problema?

La arena y no tiene ningún valor nutritivo, y muy poco valor mineral. Esto por sí solo ya es una gran desventaja frente a los mejores suelos a lo que se suma que es muy malo como anfitrión a una población de nematodos. Por si fuera poco, retiene muy poca agua y las raíces en este tipo de suelo casi no tienen tiempo de “beber” agua en momentos de riego o de lluvia.

¿Qué hacer?

Son varias las cosas en que podemos intervenir para la corrección de un suelo arenoso, veamos cuáles son:

  • Adición de materia orgánica

Este paso es clave cuando se siembra en arena. En mi experiencia, cuando se planta en suelo arenoso, la mejor relación de la materia orgánica con la arena es de 3 a 1, o sea que exista un 75% de materia orgánica y un 25% de arena. Esta adición de materia orgánica, siempre que respete esta relación, convierte a la arena pura, en lo que se conoce como un suelo franco arenoso, que contendrá suficiente humedad, mientras que todavía es capaz de proporcionar  un drenaje adecuado, dando una nutrición adecuada, y manteniendo bajo control los nematodos.

  • Plantar plantas de a una

Realizar este tipo de trasplante (plantas unitarias) es más práctico y tiene mayores oportunidades de éxito en suelo arenoso, ya que la clave está en corregir la zona circundante a las raíces, es decir donde se apoyará el cepellón de la planta en cuestión.

Por si eres principiante, señalo que el cepellón es la raíz de la planta a la que se mantiene adherida una importante porción de tierra que muchas veces toma la forma del recipiente en la que estaba antes de ser trasplantada.

Hay que que hacer un pequeño agujero y llenarlo con agua y dejando que se hunda. Repetir esta acción dos o tres veces hasta que los lados están saturados suficiente para que no se colapsan durante la excavación final, que deberá ser mas grande que el tamaño del cepellón.

Se coloca tierra orgánica rica en la base hasta que se observe que la parte superior del cepellón quedará nivelada con el suelo; éste se apoya en el fondo y se rellena alrededor del cepellón con la misma tierra. De este modo la planta estará bien rodeada por tierra en el perímetro inmediato, pero la zona sigue siendo un suelo arenoso.

 Si te ha tocado en suerte cultivar en un suelo arenoso pon a prueba  el poder de la voluntad, no te dejes vencer y siembra todo lo que puedas siguiendo los consejos anteriores.