Arboles

Consejos para plantar granados en el jardín

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Continuamos recomendándoos en nuestro blog árboles que no sólo nos servirán para alegrarnos el jardín, sino que además nos permiten llevar a la mesa algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Vamos a hablar hoy de qué necesita un granado para brotar y desarrollarse.

El granado o punica granatum es un árbol puramente mediterráneo, uno de los símbolos del sur de España más característicos junto con el olivo, por ejemplo, o la naranja. Si queremos tener un jardín temático ambientado en la estética de este clima, será sin duda una de las primeras opciones que nos vengan a la mente. Y su peculiar fruto, la granada, no sólo tiene un sabor delicioso sino unas propiedades saludables más que reconocidas: funciona como diurético y es muy recomendado para hipertensos, ya que ayuda a regular este aspecto.  Si nos vamos un poco más allá, nos encontramos muchas historias en la mitología clásica en las que este fruto se considera un símbolo de fertilidad y unión; desde las leyendas griegas hasta la simbología propiamente cristiana, son muchas las culturas y religiones que lo han hecho aparecer en historias y grabados con frecuencia.

No necesitaremos demasiado espacio para tener un granado en el jardín; de hecho, hay incluso quien lo utiliza como planta ornamental en caso de tener una terraza del tamaño suficiente. Puede alcanzar unos seis metros como máximo, aunque normalmente  se quedará en tres, más o menos. En cuanto al clima, el granado se desarrollará bien en ambientes cálidos o semicálidos, siendo muy indicados para esas zonas donde el calor aprieta en los meses de verano. Por el contrario, es mejor no exponerlo a temperaturas bajas, que no aguantará especialmente bien.

En cuanto al terreno, necesitan ser plantados en zonas más o menos profundas para que sus raíces crezcan y se expandan lo suficiente. Aunque soportan bien las sequías (una útil herencia de su procedencia mediterránea), crecerán mucho más sanos si se encuentran en un jardín donde la humedad quede retenida durante bastante tiempo, permitiéndoles absorber a su ritmo.