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Cómo reconocer el tipo de suelo de tu jardín

Man working in the garden

Lamentablemente, en general, el tipo de suelo de tu jardín no es algo que puedas elegir. Cuando compras o alquilas una propiedad, éste viene “incluido” en el paquete.

La clave es aprender a reconocer ante qué tipo de suelo estás y cuáles son sus fortalezas y debilidades. Veamos cómo hacerlo y aprender un poco de todo en cada caso.

¿Por qué es importante?

¿Sabíais que  el tipo de suelo es el elemento clave en cualquier jardín, ya que es a partir del mismo donde todo comienza?. Si tu jardín es ventoso, con sombra o tiene otros problemas, la mayoría de las soluciones comienzan normalmente con el análisis de la tierra ya que si es posible crear las condiciones ideales de suelo para las plantas que desea crecer, éstas crecerán más fuertes y vigorosas.

En líneas generales, podemos determinar 4 tipos de suelo.

Suelo arcilloso

Este es el tipo más común de tierra que probablemente  se encuentra en tu jardín. La mayoría de las personas piensan que tienen un problema una vez que descubren la tierra que tienen es tipo arcilla o limo arcilloso. Sin embargo, si se gestiona correctamente es un tipo de suelo que puede ser el más productivo. La clave en suelos arcillosos es añadir mucha materia orgánica.

En relación a la textura, si es un tipo de suelo es muy pesado, entonces debes agregar algo de grano o piedra arenosa pequeña, seguramente disponible por toneladas en tiendas de constructores  locales. Asesórate en la misma tienda acerca de cuánto mezclar por metro cuadrado (es imposible señalarlo desde aquí pues depende de la textura propia del suelo en cuestión).

Suelo arenoso

Curiosamente, en este tipo de suelo,  al igual que con la arcilla la mejor manera para mejorar el suelo de arena es añadir un montón de materia orgánica otra vez en la forma de “compost” a menos que vayas a sembrar plantas acidófilas tales como azaleas o rododendros.  Este suelo drena muy bien, por eso mismo, cuando riegas el agua se retiene escasamente por lo que en verano hay que regar mucho, especialmente si tienes césped sobre suelo arenoso.

Suelo limoso

Este tipo de suelo es similar a la arcilla, pero se requiere un análisis del suelo antes de comenzar a determinar el curso correcto de acción ya que el pH de este tipo de suelo puede ser ácido o alcalino.

Un detalle importante  es no trabajar un suelo limo en condiciones de humedad, ya que puede tardar mucho tiempo en recuperarse. La belleza de un suelo franco es que permite cultivar una amplia gama de plantas.

Suelo calcáreo o alcalino

Este tipo de suelo es el más difícil para tener en un jardín, a menudo se adapta a las plantas perennes, pero puede destruir las plantas acidófilas tales como Arces y Magnolias. Debido a que el  suelo calcáreo está complicado con el  drenaje es necesario añadir materia orgánica en forma de compost o turba.