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Cómo tener nuestra estación metereológica en el jardín

Weather station

A menudo hablamos por aquí de las condiciones que necesita una planta u otra para desarrollarse, y sin duda los aspectos climatológicos son de lo más importante para todas. Si queremos tenerlos siempre bien previstos y estudiados, está la opción de montar una estación metereológica en nuestro jardín.

Una estación metereológica casera no sólo puede ser una excelente manera de asegurarnos de que el clima no nos traicionará y tener claro cuál es el momento idóneo para plantar tal o cual tipo de ejemplar… Muchas personas comienzan de esta manera tan pragmática y terminan descubriendo todo un hobby por explorar en estas herramientas complementarias para el jardín. Así que estad atentos, ése puede ser también vuestro caso si es algo que os llama la atención.

¿Qué elementos necesitamos para una estación metereológica?

El dinero que queramos gastarnos o nuestra habilidad para fabricar instrumentos determinará qué clase de estación montamos en el jardín. Pero hay algunos elementos básicos que no pueden faltar:

  • Para medir la temperatura, lo más básico como sabemos, debemos procurarnos un buen termómetro y encontrar un lugar en el jardín a la sombra para colocarlo. También podemos emplear un receptáculo, lo que se conoce como abrigo metereológico, o podemos comprar termómetros de mínima y de máxima para asegurarnos de que las mediciones son todo lo exactas posible.
  • Para medir la humedad, nos haremos con un higrómetro o un psicrómetro (este último está más indicado para la humedad relativa).
  • Para la presión contamos con diferentes tipos de barómetros en el mercado.
  • Las precipitaciones las podremos medir mediante un pluviómetro, de instalación muy sencilla y uno de los instrumentos que podremos elaborar nosotros mismos sin demasiada dificultad.
  • Por último, no podemos olvidarnos del viento, al que tendremos que medir según dos variables: su dirección (para esto nos basta con una veleta) y su velocidad (para lo que emplearemos un anemómetro).

¿Complicado? En cuanto tengamos todos los elementos montados seguro que nos hacemos a su uso enseguida. Después sólo queda aprender a anotar las variables (en Internet encontraremos numerosas herramientas informáticas si las preferimos al siempre socorrido cuaderno) y a interpretarlas en consecuencia. Todo un mundo fascinante por descubrir, sin duda.