Huertos

Cultivo de lechugas en macetas

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Es posible que alguien te haya desalentado a intentarlo, pero lo cierto es que es perfectamente posible. Si bien es verdad que es inoperante si pretendes tener una gran producción, si tan sólo deseas tener tus lechugas para consumo propio, o para tener algunas muy frescas para ensaladas especiales, no dejes de intentarlo porque es muy gratificante, créeme.

¿Por dónde empezar?

Debes disponer de algunos almácigos de lechuga que habrás podido cultivar por ti mismo si seguiste el paso a paso que compartimos para aprender cómo  sembrar lechugas en bandejas.

¿Qué necesitas?

Además de los almácigos antes mencionados y un contenedor o maceta apropiada (tiene que ser de “boca” amplia y por lo menos de 30 cm de profundidad), es necesario que dispongas de un sitio que como mínimo reciba seis horas de luz solar. Piensa en ventanas o balcones , en eso no hay problema: la única condicionante es la cantidad mínima de horas de sol siendo ideal aquellas ubicaciones orientadas al sur en el hemisferio norte y al norte en el hemisferio sur.

La maceta o contenedor en cuestión, tiene que tener muy buen drenaje. Asegúrate de que siempre esté operativo y funcionando porque tendrás que regar generosamente y el agua debe circular siempre.

Acto seguido llena hasta la mitad la maceta, con suelo o  mezcla de contenedor, es decir, que debe ser etiquetada específicamente para contenedores, el motivo es que generalmente contienen un mineral llamado perlita, que precisamente ayuda a facilitar el flujo de agua a través del recipiente al igual que el flujo de aire.

Dejando un  espacio donde colocarás el pequeño cepellón que proviene del almácigo (estará listo para trasplantar si por lo menos tiene 4 a 6 hojas bien desarrolladas) . Llenar de nuevo el suelo de modo que la lechuga quede al ras y no comprimas exageradamente el suelo con las manos, apenas una caricia.

Agrega con suavidad un poco de agua para estimular la función radicular y ¡listo! Ahora prepárate para verlas crecer…