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Distintos tipos de orquídeas (II): Cattleya

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Como continuación de la primera parte de esta serie, hoy te propongo trabajar acerca de la clasificación más usual de estas plantas.

Antes de pasar el estudio de algunas de las orquídeas más notables, conviene mencionar aquellos géneros cuyo cultivo se encuentra más difundido y que, por su relativa afinidad se reúnen en 5 tribus.

La Cattleya y géneros afines

La Cattleya merece ser mencionada en primer lugar, puesto que constituye la flor más suntuosa, la que puede evocar mayor exotismo entre todas las orquídeas.
Es una planta epífita, no parásita, a menudo sujeta a un árbol mediante raíces aéreas, y sus necesidades vitales son muy escasas, pues le bastan algunos restos vegetales en descomposición y la corteza a la cual se adhieren sus raíces.
Su desarrollo es mas bien lento, pues tarda 4-6 años en alcanzar el tamaño adulto, sin embargo se trata de un género de gran longevidad, muy superior al de una vida humana.
Cada año, después de la época fría, en la base de la planta aparece un brote, que ha de originar un bulbo aéreo, rematado por una hoja carnosa. Cuando pasa la época templado-cálida y llega la templada cálida – siguiente a la fría -, dicho bulbo produce 2-5 magníficas flores de gran tamaño. Luego ya no florece, pero sirve como reserva para la floración de un nuevo brote al año siguiente y así durante los 5-6 años que vive cada bulbo. Por lo tanto, una planta adulto contiene varios bulbos, que van siendo remplazados por otros mas jóvenes, por lo que la misma parece vivir indefinidamente.
El cultivo de la cattleya es mucho más fácil de lo que generalmente se cree, pues basta observar algunas reglas muy simples que, salvo algunos detalles, son las mismas que requieren la mayoría de las plantas tropicales. Así, su ambiente ideal lo constituye un pequeño invernadero en el que hay que mantener las temperaturas entre un mínimo de, 18º C y un máximo de 35º C además de procurar una humedad del 60-80 % con una exposición muy iluminada y bien ventilada.

En las viviendas, conviene situar esta orquídea cerca de una ventana, con luz tamizada por un toldo o elemento similar, en un recipiente amplio con musgo húmedo o con grava o arena gruesa en contacto con agua lo que proporciona un ambiente adecuado, luminoso y húmedo. Normalmente además, la proximidad de otras plantas resulta favorable, pues contribuye a crear microclima beneficioso para la vegetación. En cuanto el sustrato, hay que tener en cuenta que los componentes clásicos esfagnos y raíces de osmunda , van siendo abandonados. En cambio, se emplea una mezcla a base de 3 partes de corteza de pino igual de turba y de poli estireno expandido, triturada y tamizada para que el diámetro de los fragmentos no rebase dos centímetros.

En cuanto a recipientes se suelen preferir las macetas de plástico frente a las de barro, pues así se evita la desecación y se pueden espaciar los riegos. Cada dos años al inicio de la estación templada después de los fríos, es conveniente efectuar un cambio de maceta. Para ello, después de sacar la planta de su maceta hay que separar los bulbos más antiguos, así como eliminar gran parte del sustrato, cortar las raíces muertas y recortar las que resulten demasiado largas. Luego, la planta se coloca en su nueva maceta, procurando que la planta antigua quede junto al borde, para que los futuros brotes dispongan del máximo espacio posible.
En cuanto a otros cuidados de cultivo, el riego debe ser normal, sin excesos. Con los sustratos modernos resulta indispensable disolver una pequeña cantidad de abono en el agua, aunque de vez en cuando hay que dar un riego copioso con agua pura para eliminar el abono demasiado antiguo. Por lo que se refiere a los cuidados sanitarios, la cattleya no requiere prácticamente tratamientos con insecticidas más que en el caso de que se advierta la presencia de ciertos insectos.