Consejos

El bambú, algo más que una planta decorativa

bambú

Si tenemos un jardín de estilo oriental (por ejemplo, si empleamos esta estética en un jardín reducido, como os aconsejábamos ayer), seguro que antes que ninguna otra planta habéis pensado en el bambú. Lo cierto es que su utilidad puede ir más allá de lo decorativo.

Y es que, como bien sabréis si conocéis la gastronomía oriental, el bambú también puede ser comestible. Bien cocido, adquiere una textura similar al brócoli, y sus propiedades beneficiosas para nuestro organismo están más que comprobadas. Así que, ¿por qué no convertirlo no sólo en un complemento estético en nuestro jardín sino en parte de nuestro huerto ecológico?

Con esta intención, lo mejor es escoger la variedad que lleva por nombre phyllostachys viridis, cuyo tallo es suficientemente grueso como para ello. Eso sí, esta clase de bambú puede crecer bastante, hasta unos quince metros en condiciones óptimas, por lo que es mejor que tengamos espacio, especialmente a lo alto. Debemos armarnos de paciencia (algo a lo que probablemente estemos acostumbrados si somos aficionados a la jardinería), ya que no podremos cosecharlo antes de que cumpla tres años. En todo caso, nunca debe hacerse tras pasar los seis. Además, se recomienda hacerlo en luna llena. No se trata de una superstición: se ha comprobado que la luna influye en cómo se desarrolla la savia de su interior.

Atentos al color del tallo

Otra pista de que ya podemos cosechar el bambú de nuestro jardín nos la proporcionará su tallo, especialmente allí donde se unen las ramas con él. Cuanto más intenso sea el verde, más lozana podremos considerar a la planta en sí. Como seguro que habremos visto más de una vez, el bambú que envejece se caracteriza por tener un tono más amarillento, a todas luces menos sano.

Por último, hemos de hacernos con unas tijeras especiales para recortar plantas, y debemos recortar primero las ramas y luego el tallo en sí, cuidando de quitar también la punta, que no suele cocerse.