Plantas y Flores

El cuidado del cyclamen

cyclamen

Aunque muchos ya estamos pensando en la primavera y en lo que podremos plantar cuando llegue, dentro de pocos días, no está de más que sigamos echando un vistazo a esas flores y plantas propias de los últimos coletazos del invierno, como puede ser el cyclamen.

Estamos acostumbrados a pensar que el otoño y el invierno son las temporadas propias de plantas apagadas, discretas… casi mustias para algunos. No hay más que contemplar los colores vivaces y la suave alegría que desprende el cyclamen para quitarse esa idea de la cabeza. Si vivís en zonas húmedas o de temperaturas relativamente bajas, en las que la primavera todavía se haga un poco de rogar, aún estáis a tiempo de haceros con algún cyclamen… e incluso de verlo florecer, si habéis aprovechado los anteriores meses para plantarlo.

Hay quince especies dentro de esta denominación, aunque todas tienen en común un pedúnculo que se enrosca sobre sí mismo y que dio origen a su nombre (procede del griego kyclos, “circular”). Encontraremos cyclamen por todos lados si viajamos a Oriente Medio, pero también se halla extendida desde hace bastante tiempo en los países mediterráneos.

¿De interior o de exterior?

El cyclamen se considera tradicionalmente una planta ornamental, con muchos usos de este tipo (no es raro encontrárnoslo en los ramos de novia, por ejemplo) , así que muchas personas lo tienen como adorno de interior. Y realmente será capaz de alegrar hasta la habitación más aburrida… Aun así, no nos olvidemos que necesita bastante luz, por lo que es importante sacarlo al balcón de vez en cuando. Y como tantas otras flores (…como todas las plantas, podríamos decir en realidad) no es adecuada dejar fuentes de calor cercanas. Para que mantenga el brillo que lo caracteriza, podemos añadir algo de fertilizante líquido al agua de riego con cierta regularidad, cada quince o veinte días aproximadamente.