Arboles

El durián, la mejor fruta del mundo… o no

Durian

¿Os estáis planteando tener un árbol exótico en el jardín? Podéis probar con el durián. Además, tendréis el placer de descubrir por qué en el sudeste asiático consideran a su fruto como el mejor del mundo.

La misma forma de la fruta ya resulta bastante peculiar, y no es nada fácil de ver en ningún jardín: se trata de un fruto largo, redondeado, de hasta treinta centímetros y recubierto de espinas, propio de numerosos países del sudeste asiático. Podríamos decir que, al igual que sucede con el cerdo, de él se aprovecha todo: las semillas se emplean para hacer tortas y la pulpa tiene propiedades dentro del ámbito de la fitoterapia, o al menos eso asegura la tradición asiática. Pero no es lo único que tiene en común con el cerdo: la característica más importante es… su olor.

Así es: quienes pasan junto a un puesto de durianes en un mercado popular suelen decir que no lo distinguirían de un matadero o un basurero. El aroma que desprende es penetrante, intenso y nada agradable (¿verdad que ahora no lo queréis tener en el jardín?), tanto que incluso está prohibido introducir durianes en los hoteles en grandes cantidades.

Apestoso… pero delicioso

Sin embargo, quienes consiguen sobreponerse al olor (hay que decir que un solo durián no resulta tan terrible) aseguran que el sabor no está nada mal. Es dulce, similar a la vainilla, y muy apreciado en numerosos platos y postres en países como Singapur o Malasia. Es tal su adoración que se ha granjeado el apelativo de “mejor fruta del mundo”, por mucho que a los occidentales les parezca increíble.

No es nada sencillo conseguir semillas de durián en países como el nuestro, por lo que si realmente se os había pasado por la cabeza tenerlos en el jardín podéis ir desechando la idea. Eso sí, si alguna vez viajamos al sudeste asiático, puede ser toda una experiencia probarlo y volver para contarlo.