Plantas y Flores

El gladiolo

gladiolus

Al igual que muchas flores, el gladiolo requiere de cuidados especiales para poder desarrollarse bien en el jardín, claro, los esfuerzos tienen su recompensa ya que la belleza que esta flor aporta es inigualable…

Su historia se remonta a muchos siglos atrás, ya que se cultivaba en la época de los griegos y los romanos, de donde seguramente proviene su nombre: “gladius” significa espada lo cual podría ser por la forma de sus hojas que terminan como una punta o porque esta flor era la que se les entregaba a los gladiadores que triunfaban en batalla. Sea cual sea lo correcto, el gladiolo es aún hoy una flor muy apreciada.

Luego de siglos de vida, hoy podemos encontrar unas 180 especies incluyendo diversos cruzamientos dando como resultado una gran variedad de tamaños, colores y hasta formas.

Entre las necesidades del gladiolo está la luz, ya que sin ésta sus hojas quedarían ciegas y no florecerían, razón por la que hay que agragar luz artificial en caso de cultivarlas en un invernadero… Aunque quizás lo más importante sea cultivarlas en un jardín, tomando diversos cuidados como una temperatura ambiental entre 20 y 25°C para el día y humedad entre el 60 y 70 %.

Así mismo, es recomendable que el suelo sea arenoso con aportaciones de estiercol, así como cal y materia orgánica. Toma en cuenta que el gladiolo es muy sensible a la carencia de magnesio, hierro y calcio.