Plantas y Flores

El Tomillo como remedio casero

Te invito a leer los posts anteriores de esta serie: en nuestro primer post dedicado al Tomillo, dejamos pendiente comentar más detalles de los motivos por los que esta planta es tan eficiente como planta medicinal.

el segundo de los post, que te invito a releer o consultar. En el tercero, ahondamos sobre el uso gastronómco del Tomillo, y hoy cerramos con sus aspectos terapéuticos.

Veamos qué podemos aprender del Tomillo como remedio casero. En el antiguo Egipto se cultivaban especies de tomillo destinadas a perfumar los ungüentos para embalsamar. Puede suponerse que también se las utilizaba con fines medicinales. Lo usaron así mismo los griegos y los romanos, tal como sabemos por Plinio, Dioscorides y Teofrasto. Sin embargo, esta planta no cruzó los Alpes hasta el Siglo XI. Las primeras crónicas a este respecto pueden leerse en la Physika, de la abadesa Hildegarda de Bingen y en las obras de Alberto Magno. Del recetario de herboristería de. P. A. Matthiolus (Praga, 1563) partieron todas las obras posteriores y en él basa también la medicina popular sus conocimientos, pues es allí en donde se habla por primera vez de la fuerza y la eficacia del tomillo.

El empleo en medicina popular hace que se le considera además como un producto para estimular la menstruación y se le recomienda contra el acné y las impurezas de la piel incluso endulzado con mucha miel tonificante. Se lo usa también con mucha frecuencia como vermífugo, contra los dolores de cabeza y para gargarismos contra el dolor de garganta y la ronquera. Del aceite esencial con timol se prepara un alcohol que se utiliza para desinfectar las heridas y como linimento contra el prurito senil.

El Timol que es el principal componente del tomillo, puede dar lugar a una hipofunción de la glándula tiroides, pero si se usa la planta en forma de té, no hay nada que temer. De todas formas deben evitarse las sobredosis.

Cierro insistiendo vehementemente en que esta planta al igual que tantas otras debe ser usada en las dosis y proporciones correctas, por lo que siempre en todos los casos hay que asesorarse con un idóneo o con un homeópata de nuestra confianza.

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