Arboles

Encalar los árboles, ¿sí o no?

encalado

En algunas zonas todavía se sigue llevando a cabo la técnica del encalado en los árboles a finales de otoño, como un método de protegerlos de esas plagas latentes que se refugian en sus troncos hasta primavera. ¿Pero es realmente algo seguro?

El mundo del cuidado del jardín es inmenso, lleno de cultura popular y sabiduría que se va transmitiendo con mayor o menor acierto a lo largo de los siglos. El caso del encalado es precisamente eso: una muestra de una práctica que nos viene de muy atrás, consistente en recubrir con cal el tronco de los árboles para evitar que queden recovecos y fisuras en las que se instalen las plagas. A simple vista parece un método muy sencillo y eficaz, y no cabe duda de que lo es, en cierto modo. ¿Pero qué hay de la salud de los árboles? ¿Se ve afectada?

Quienes defienden todavía el encalado no dudan en decir que no: el hecho de diluir la cal en agua, afirman, impide que la propia cal pase al tronco y le afecte. Pero la realidad es bien distinta: las lluvias hacen que la cal se diluya aún más y sea absorbida por el suelo, elevando el PH de éste y volviendo el terreno más alcalino. Y esto, lo sabemos, no hace ningún bien ni a árboles ni a plantas en nuestro jardín. Un suelo demasiado alcalino impedirá que las raíces de los árboles absorban los minerales debidamente, y pueden llevarles a contraer la dañina clorosis.

¿Qué hacer para evitar las plagas?

Tenemos muchos métodos, por suerte, para conseguir un jardín bien cuidado que resista al invierno y no albergue plagas sin necesidad de recurrir al encalado. Os recomendamos que acudáis, meses antes de la llegada a la estación incluso, a vuestra tienda de jardinería de confianza y preguntéis por los métodos de plaguicidas más efectivos. Y más naturales, no lo olvidemos. Igual que es recomendable evitar el encalado por su efecto químico, lo mismo sucede con los productos de este tipo, en ocasiones demasiado agresivos.