Plantas y Flores

Flores para plantar en otoño, el muscari

Muscari

Llega septiembre, la vuelta al trabajo o a las clases, y es inevitable que nos asalte la apatía postvacacional. ¿Qué mejor para evitarla que darle un lavado de cara a nuestro jardín? Os proponemos hacerlo escogiendo algunas de las flores de esta próxima temporada, como el muscari.

¿Qué tipo de planta es el muscari? Su nombre quizás no os suene, pero seguro que más de una vez habéis visto sus flores azules de forma cónica, formadas por pequeñas bolas, ya sea en algún que otro jardín o incluso en un ramo de novia. Popularmente también se le llama “nazareno”, por motivos obvios: el parecido de la flor con el capirote que llevan los penitentes en Semana Santa es más que evidente.

El muscari cuenta con la facilidad que da la plantación a través de bulbos, un método del que ya os dimos algunos consejos en nuestro blog hace unos días. Si vivimos en zonas en las que el frío llega muy pronto, escoger muscari para nuestro jardín puede ser una excelente opción: esta planta precisa pasar por una temporada invernal para mostrarnos todo su esplendor en primavera. Normalmente se recomienda que se mantenga en entornos que oscilen entre los 10 y los 25 grados. Es perfecta para el norte de España, por ejemplo, en estas semanas que se aproximan.

¿Cuándo plantamos el muscari?

Estamos ante una planta de temporada otoñal, y por ello no podemos apresurarnos. Septiembre es todavía el mes en el que el calor no termina de marcharse y el frío incipiente se asoma con timidez. Es recomendable esperar hasta mitad de octubre o incluso principios de noviembre, en función de la zona, para empezar a plantar nuestros bulbos de muscari. Como hemos comentado, el frío del invierno no sólo no le hará daño sino que es imprescindible para su desarrollo. Recordad también los principios básicos a la hora de plantar bulbos en nuestro jardín: deben mantener una debida separación entre sí (unos siete centímetros) y la tierra ha de tener un buen sistema de drenaje. En cuanto a la profundidad, será suficiente con enterrarlos a unos cinco centímetros. Cuando hayan florecido, podemos trasplantarlos si queremos a una maceta y llevar su brillante colorido al interior de nuestro hogar.