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Hablemos de suelo

Hablemos de suelo. La tierra (a la que comúnmente llamamos suelo en nuestro argot de jardinería y horticultura)  es la materia básica sobre la que los arbustos y – en general – todos los seres vegetales se fijan mediante su sistema radicular. En este sustrato se encuentran diluídas de manera natural diversas sustancias como las sales minerales presentes en el agua, que son absorbidas por las plantas a través del aparato radical .

¿Cómo se compone el suelo? La naturaleza fisicoquímica del terreno suele estar compuesta por cuatro elementos básicos:

  • minerales inorgánicos
  • elementos orgánicos
  • aire
  • flora bacteriana.

El equilibrio o condiciones armónicas de la solución natural es muy importante, dado que en definitiva es el factor que termina regulando la cantidad de nutrientes que puede absorber la la planta.

En términos generales, es razonable aseverar que la mayoría de las plantas de jardín vive en un suelo ácido (pH5 , 5 o 6 , 6); de hecho, es éste el tipo de tierra que se suele vender en bolsas para practicar este tipo de cultivos -digamos- domésticos. Es un hecho que las tierras de mejor calidad son las que dan mejores resultados.

¿Existe un único suelo que podríamos calificar de “ideal” para todas o por lo menos la mayoría de las plantas? La respuesta es no. Definitivamente lo único que podemos aseverar es que una gran mayoría de las plantas se desarrolla más cómoda en valores neutros a ligeramente ácidos (entre 7 y 5.5 de oh como dijimos antes), pero existen aquellas que no sobreviven en ciertos extremos es decir: sólo viven en el entorno netamente básico o netamente ácido.

Otros factores como la textura y porosidad tienen que ver en este concepto. Los trabajaremos en un próximo post al que te invito a estar atento.