Huertos

Consejos para un huerto urbano vertical

huerto urbano vertical

A veces no basta con buenas intenciones para tener nuestro huerto urbano… sino que hace falta espacio, ese gran ausente en muchos de nuestros pisos hoy en día. Optar por una disposición vertical del huerto puede ser la solución a este problema.

En nuestro blog os hemos hablado varias veces de los jardines verticales, así que no es un término que deba coger a nadie por sorpresa (¡al menos si sois incondicionales de la página!). Se trata de esas composiciones en las que las plantas se colocan a lo largo de una superficie vertical, normalmente una pared, pero también pueden ser columnas y similares. Normalmente obedecen a un sentido estético, pero en el caso que nos ocupa se trata de una necesidad funcional. Puede que no tengamos un patio o un balcón amplio para poder colocar una mesa de cultivo… pero si tenemos una pared, podemos convertirla en un huerto en miniatura en el que nuestras plantas no tendrán dificultades para crecer si las cuidamos adecuadamente, y si reciben las debidas horas de luz.

Materiales para el huerto vertical

Muchas empresas son ya conscientes de la demanda creciente de elementos para huerto, y de que cultivar uno en la ciudad ha dejado de ser una excentricidad para convertirse en un afición más, o en una opción de autoabastecimiento. Así que nos encontramos soluciones modulares expresamente creadas para ello como la del minigarden del fabricante Digebis, que nos permite colocar en vertical conjuntos de entre tres y nueve macetas. Es sólo un ejemplo: os animamos a buscar otros sistemas similares, muy sencillos y prácticos.

Más práctico aún, sin embargo, es el método que prefieren muchas personas para no calentarse demasiado la cabeza: utilizar un palet, colocarlo en la pared y enganchar entre sus tablas las macetas o los recipientes con las plantas. Puede ser, además, una opción que nos sirva para dar rienda suelta a nuestra creatividad: si queremos darle una nueva vida al palet podemos pintarlo o adornarlo a nuestro antojo, consiguiendo que nuestro huerto sea, además, un rincón decorativo en el balcón.