Huertos

La alfalfa, un desconocido en el huerto ecológico

alfalfa

Es fácil encontrar listas de plantas para nuestros huertos ecológicos, nombres imprescindibles que se repiten una y otra vez… ¿pero qué hay de esas otras plantas “de tapadillo” que rara vez nos recomiendan y que tienen propiedades muy beneficiosas? Por ejemplo, la alfalfa.

Seguramente muchos frunzáis el ceño al leerlo. La alfalfa nos recuerda inevitablemente al forraje, y nos parece más destinada al consumo de los animales que al nuestro. No vais desencaminados, en cierto modo, al menos si echamos la mirada atrás… Pero las últimas tendencias recientes en dietas ricas en fibra han puesto de manifiesto la importancia de la alfalfa, así como de otras legumbres similares, a la hora de aportarnos determinados nutrientes básicos: por ejemplo, vitamina C, B9, zinc y hierro. Nos suministra un importante aporte de calorías y mineralización, por lo que muchas veces se recomienda para personas que sufran de problemas oseos o para mujeres en etapa de menopausia.

¿Cuál es la manera más eficaz de cultivar alfalfa?

Ahora que hemos llamado vuestra atención, os interesa probar, ¿verdad? Por suerte, si ya tenemos planificado nuestro huerto ecológico para esta primavera y no hay sitio para otras plantas, tenemos alternativas mucho más sencillas para cultivar alfalfa directamente en casa, sin complicarnos la vida.

Por ejemplo, el método hidropónico, ése que todos conocemos por haberlo puesto en práctica en el colegio. Además de semillas de alfalfa, habremos de conseguir un recipiente de plástico o de vidrio de unos 250cc y un trozo de tela. Llenamos el recipiente de agua, colocamos sobre la boca del mismo, sujetándolo con un trozo de elástico, la tela (mucho cuidado de que no llegue a hundirse) y a su vez sobre ésta las semillas. Y la naturaleza hará el resto: como por arte de magia, no tardaremos en ver que empiezan a surgir pequeñas raíces y brotes verdes. Cuando nuestra alfalfa haya llegado a un punto de madurez adecuado, será el momento de pensar en recetas que nos permitan incluirla en nuestra dieta. Como siempre recomendamos, nada de experimentación: lo mejor en este caso será consultar con un experto.