Plantas y Flores

Las propiedades medicinales del ajo de oso

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El ajo de oso es una planta medicinal similar al ajo que conocemos en muchos aspectos, aunque bastante distinta en otros. Os contamos hoy cómo podemos cultivarla en nuestro jardín y qué beneficios obtenemos de ella.

Para plantar ajo de oso lo primero que debemos hacer es encontrar un lugar con sombra en el jardín, y procurar que no se encuentre en una zona donde las temperaturas bajas puedan afectarle. Necesita un ambiente de calor moderado, por lo que también puede ser adecuado como cultivo de interior. Se trata de una planta habituada a los bosques frondosos, que nos podemos encontrar en estado natural en altitudes de hasta 1500 metros.

El ajo de oso no exige mucho en cuanto a suelo, no hace falta que sea demasiado seco o húmedo en exceso; lo mismo sucederá, por tanto, con sus necesidades de riego, que serán bastante moderadas, para nuestra comodidad y tranquilidad. Eso sí, es importante que conozcamos el ph de nuestro jardín, puesto que si se trata de un suelo salino o  con una acidez inferior a 5,5 será mejor ni intentarlo. Lo adecuado es contar con un ph entre 5,5 y 8; es una información que nunca viene mal conocer para cualquier otro cultivo, después de todo.

¿Cómo podemos usar el ajo de oso?

La principal ventaja de tener ajo de oso en el jardín es que se trata de una planta, como su homónima, bastante útil y beneficiosa para todo lo que rodea al riego sanguíneo. También puede servir para reducir el colesterol, un problema que suele venir asociado al anterior como sabemos.

El ajo de oso se ha empleado tradicionalmente como un tónico reconstituyente, como diurético y desinfectante. Ahora que se aproxima el invierno (aunque para algunos no haya llegado todavía el otoño), es una buena solución expectorante a tener en cuenta, muy natural y eficaz. Podemos preparar el ajo de oso como infusión, o incluso picarlo de la manera tradicional que haríamos con cualquier condimento y añadirlo a nuestros platos.