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Los bonsai shohin y mame

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Sumergirse en el mundo de los bonsais es toda una aventura. Hoy os hablamos de dos tipologías que tal vez no hayáis escuchado hasta ahora: los bonsai shohin y los mame.

Si ya de por sí los bonsais son plantas pequeñas y delicadas, perfectas para personas que no tengan mucho espacio en casa y que además sean muy detallistas (los cuidados que precisan son muy minuciosos), los bonsai shohin tienen un tamaño todavía menor. Normalmente se engloba dentro de esta categoría a los que no llegan a alcanzar los veintiún centímetros de altura, pero hay una manera de medirlos muy curiosa: si podemos sostener al bonsai en cuestión con la palma de nuestra mano y mantenerlo erguido, entonces estamos ante un ejemplar shohin.

Los bonsai llamados mame son aún más pequeños; se llama así a los que no llegan a superar los quince centímetros. Estas plantas son idóneas para recrear un jardín en miniatura, para una casa de muñecas… A menudo se plantan en vasos de chupito, en platos, en jarrones diminutos creados para la ocasión. Son, desde luego, una gozada para la vista y todo un reto para cualquier aficionado a la jardinería: el más difícil todavía, un trabajo tan delicado como el de introducir un barco en una botella.

¿Qué cuidados necesitan estos bonsais?

Cuidar un bonsai “normal”, ya de por sí, precisa de una serie de atenciones especiales, distintas a la de otras plantas de interior. Debemos comprar las herramientas adecuadas para su poda, para mantener sus ramas en el estado adecuado… En el caso de los shohin y los mame, su reducido tamaño hace que sea necesario regarlos e incluso transplantarlos con más frecuencia. Es importante proporcionarle algo de fertilizante una vez al mes, y debido a su reducido tamaño debemos tenerlos alejados de las corrientes fuertes de aire. Durante los meses siguientes a que lo plantemos, también será importante que no le dé directamente la luz del sol.