Plantas y Flores

Los claveles

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Los bien conocidos claveles pertenecen al género Dianthus y a la familia de las Cariofiláceas. Son originarios de Asia Menor y de Europa. Es una planta cultivada y especialmente requerida por los amantes de las flores por el carácter ornamental de sus flores cortadas. Se multiplicación tanto por semilla como por esqueje.

La plantación definitiva se realiza una vez ha desaparecido el riesgo de las heladas o el frío, en caballones de 50 cm de anchura, colocando unas 16 plantas por cada metro. Para acelerar la floración se recurre al empleo de invernaderos que suelen adelantarla unas 3-4 semanas. El corte debe efectuarse por la mañana temprano, procurando que la espiga posea el mayor numero de flores posible. Antes de su empaquetado hay que colocarlas en recipientes con agua fresca, con una antelación de cuatro horas por lo menos respecto a su manipulación.

Los cuidados sanitarios que necesita esta planta pueden limitarse a la vigilancia de los ataques de la araña roja y los pulgones. Este género que comúnmente se conoce como clavel, constituye la flor cortada más popular, pues, aunque en muchos países va siendo desplazada por los crisantemos, sigue manteniéndose un cultivo extraordinario, tanto en Europa como en América.

Las variedades de claveles cultivados para cortar la flor, proceden de la especie Dyanthus caryophillus y de la hibridación de la misma con Dyanthus sinensis, lo cual, aunque no está totalmente comprobado, parece que permitió la aparición de los claveles americanos o híbridos, también conocidos como SIM, denominación establecida en honor de William Sim, que los obtuvo en Estados Unidos.

La multiplicación se efectúa por semilla, que se siembra en semillero al final de la época fría, y las plantas se llevan a su lugar definitivo cuando miden 10-12 cm. Requieren buena tierra de jardín, rica en materia orgánica y con buen drenaje. La exposición deberá ser a pleno sol, y durante el cultivo se necesita abundante cantidad de agua.
Las plantas se deberán pinzar a 3 nudos del suelo; una vez que se han arraigado perfectamente en el lugar definitivo, las operaciones siguientes estarán encaminadas a eliminar las flores que salen por los laterales de los tallos principales.

Durante el cultivo se necesitan en cantidad, abonos ricos en elementos mayores así como en micro elementos, en especial boro, calcio y magnesio. En condiciones normales, las variedades de esta raza pueden dar hasta 6 flores por planta en el año de cultivo. Entre las variedades más interesantes destaca la Dwarf Red Monarch, muy vigorosa de flores escarlatas de gran diámetro.