Plantas y Flores

Plagas de julio: botritis

botritis

En verano, no sólo los insectos o el calor pueden afectar a nuestras plantas. Algunas plagas de otro tipo aprovechan para asomarse o intensificarse, como es el caso de la botritis. El causante de la enfermedad que llamamos normalmente botritis es el moho gris (Botrytis cinerea). También se conoce coloquialmente como “podredumbre gris”.  Es un mal que puede llevarnos a error, puesto que normalmente se manifiesta en nuestras plantas como un repentino envejecimiento, una necrosis súbita. Podemos verlo aparecer y pensar que ha llegado la hora de la planta en cuestión, sin más… pero nada más lejos de la realidad. Nuestra planta puede estar perfectamente sana, joven y lozana, y mostrar estos síntomas de un día para otro, que tenemos que saber identificar y ante los que debemos actuar con total rapidez. Al ser un hongo el causante, hemos de tratar al ejemplar afectado con un fungicida, a ser posible natural.

El agua, su elemento

La botritis comienza a aparecer normalmente en primavera. En el momento en que la humedad se acumula, con las primeras lluvias, el hongo tiene mayores posibilidades de surgir. Y mucho ojo, porque no afecta sólo a las plantas que tengamos en nuestro jardín, sino también a las de interior. Precisamente ése es uno de los mayores peligros que tiene: no hay una tipología específica a la que afecte, sino que puede expandirse, en condiciones propicias, sin discriminar. La azalea, el manzano, el aliso, el cerezo, el narciso, los cactus, el ciclamen; hortalizas como la zanahoria, el repollo… ¿Os parece una lista larga? Pues sólo son algunos de los nombres que pueden caer en las redes de la botritis.

¿Por qué solemos encontrarnos la botritis en julio? Aunque es mucho más habitual, como hemos comentado, en zonas con condiciones de humedad, el hecho de que reguemos más en verano acaba produciendo encharcamientos donde puede reproducirse. Además, debemos prestar mucha atención a las herramientas de poda y limpiarlas a fondo antes de emplearlas: pueden tener restos que contagien a nuestras plantas. Una buena práctica preventiva al podar en verano es la de aplicar una pasta fúngica en los cortes.