Plantas y Flores

Plantas con múltiples aplicaciones (IV): Arazá o guayaba

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Cuarta entrega de esta serie, en la que elegimos una estructura bien práctica: brindar información acerca de la planta en sí, acerca de una aplicación terapéutica o medicinal y acerca de una gastronómica. En el post anterior, compartimos conocimiento acerca de los almendros. Hoy es el turno de una planta menos conocida: el Arazá.

Nombre científico: Psidium guayaba

Nombres vulgares: arazá, guayaco, guaribolo, guayaba, guayabero

Crece espontáneamente en Sudamerica (la mesopotamia argentina) y las partes de él que se utilizan son frutos y hojas.

¿Para qué sirve? Internamente se lo utiliza en las digestiones lentas y dolorosas por sus propiedades antiespasmódicas. Es importante su uso en las disenterías crónicas y agudas por sus virtudes astringentes. Externamente se lo emplea en lavajes vaginales, fomentos y lociones. Antiguamente, con las hojas maceradas en aceite se preparaba un bálsamo muy utilizado en heridas y contusiones. Con los frutos se fabrican dulces y un licor que actúa como aperitivo y estimulante del apetito.

  • Aplicación terapéutica: Crema astringente

Machacar 20 g de hojas de arazá con 20 g de lanolina. Agregar 5 g de agua de rosas, 2g de tanino y 10 g de vaselina líquida. Aplicar con masajes suaves hasta que desaparezca para combatir las arrugas, especialmente las que se forman debajo de los ojos. Debe aplicarse por lo menos una vez por día, preferentemente por la noche. El tratamiento no puede durar menos de 15 días, hasta que se adviertan los resultados.

  • Aplicación gastronómica: Tabletas dulces

(Receta para 24 tabletas)

Ingredientes

2 kilos de guayabas
1 kilo de azúcar, preferentemente de refinería
200 g de coco fresco rallado

Preparación

Elegir guayabas no muy maduras ni muy verdes. Lavarlas, ponerlas en una cacerola dejándoles las cáscaras y semillas. Cubrir con poca agua y hervirlas hasta que estén tiernas. Escurrir y tamizarlas (debe obtenerse 1 kilo). Adicionar el azúcar, el coco y cocinar a fuego vivo hasta espesar, removiendo con cuchara de madera. Volcar en asadera forrada con papel encerado. Enfriar y cortar en tabletas