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Aplicaciones medicinales de la planta de Melisa

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La melisa es una planta vivaz y aromática que alcanza los 70-80 cm de altura. Su tallo es erguido y ramificado. Las hojas son ovales, con forma de corazón, tienen sus bordes dentados son algo vellosas su color es verde amarillo. Se multiplica tanto por semilla como por división de mata. Sus flores son muy pequeñas y de color blanco rosado, están reunidas en pequeños grupos sobre la axila de las hojas.


Tanto las hojas como el tallo contienen una esencia
.Tienen propiedades estomacales, ayudan a la expulsión de gases intestinales y son antiespasmódicas y estimulantes.
La planta entra en la composición del agua del Carmen, la cual data del siglo XVII y fue inventada por los carmelitos descalzos.

La recolección debe hacerse cuando va a iniciarse la floración, y la administración se hace en forma de tisana, utilizando plantas recién cogidas. No se hierve la planta, sino que se escalda en el puchero con agua hirviendo y se retira inmediatamente del fuego. El alcoholato, preparado por destilación, tiene mayor riqueza en esencia que la tisana.


Agua de melisa. Ingredientes y preparación:
Se toman unos 150 g de melisa seca, una corteza de limón y dos cucharadas de angélica desmenuzada. Se introducen en alcohol de 45, y se deja reposar todo durante 10 días en un lugar sombreado. Luego se filtra y se añade al producto unos 50-60 g de cilantro 15 g de nuez moscada, 15 g de canela y 3 clacos de especia. A los tres días se vuelve a filtrar y se conserva a la sombra.


Aplicaciones:
Esta preparación es aconsejable en los estados siguientes a emociones fuertes. Así como en los casos de indigestiones, anemia y otros de características similares.
Dosificación: Los adultos pueden ingerir una cucharadita de las de café, con agua leche o miel, dos veces al día. Para los niños bastan 15 gotas en azúcar, una sola vez al día. También puede emplearse en forma de compresas y lociones de uso externo.