Arboles

¿Podemos plantar árboles frutales en nuestras macetas?

lemon tree in the garden

Muchos tenemos clavada esa espinita de no contar con un jardín que decorar con árboles frutales, como siempre habíamos deseado. No desesperemos. Con un poco de paciencia, también podemos tenerlos en… ¡macetas!

No, no estamos hablando de esos encantadores bonsáis con sus pequeñas frutas; plantas adorables a la vista pero poco prácticas si hablamos de llevar a la mesa lo que producen. ¿Qué árboles podemos escoger para plantar en macetas? Pues muchos más de los que seguro tenemos en mente: ciruelos, limoneros, naranjos, melocotoneros… Como veis, nada raro. No hay excusa para no lanzarnos a ello y a la posibilidad, siempre atractiva, de contar con fruta fresca en casa cada día. Y tal vez atrevernos con un nuevo hobby, como la preparación de tartas o mermelada.

Es importante que sepamos escoger una maceta suficientemente amplia. Siempre decimos que las raíces de las plantas deben sentirse libres de desarrollarse, pero al hablar de un árbol esto se convierte en una necesidad todavía mayor. Es mejor curarse en salud y comprar macetas que sepamos que van a ser bastante resistentes; preferiblemente de arcilla o de cerámica antes que de plástico, que puede recalentarse o resquebrajarse con mayor facilidad. El otro gran consejo que tenemos que dar, común a cualquier tipo de árbol que escojamos, es que debemos situarlo en una zona en la que reciba luz abundante a lo largo del día. Mejor sol que viento, debemos tenerlo en cuenta, así que mucho mejor si además esa zona se encuentra a resguardo de las corrientes imprevistas.

El drenaje, fundamental

El riego no debe obsesionarnos. Podemos emplear el mismo criterio que con cualquier otra planta: que la tierra no quede encharcada, por supuesto, pero tampoco reseca. Sin embargo, se recomienda estar muy atentos al drenaje de la maceta. Para ello, tenemos la sencilla opción de colocar una capa de arguila al fondo, antes del sustrato. Tampoco habremos de estar especialmente pendientes de renovar el abono, pero sí es conveniente hacer quincenalmente, por ejemplo.