Huertos

¿Qué son las granjas verticales?

granja vertical

El concepto de granja vertical es controvertido, y se basa en esa voluntad de integrar el mundo verde con nuestras ciudades. Algo que a veces no es esnobismo, sino necesidad, teniendo en cuenta la cada vez mayor reducción de los espacios naturales en nuestro planeta.

Ya no es tan sencillo como antes encontrar granjas o lugares en los que cultivar determinadas plantas, teniendo en cuenta que las urbes se expanden de manera imparable. Así que son muchos los que han decidido hacer suyo el viejo término de “renovarse o morir”; en este caso, “adaptarse o morir”. Aunque no sean las condiciones óptimas o deseables, hay que aprender a integrar el mundo de las plantas dentro de las ciudades y conseguir que coexistan ambos en armonía.

A pequeña escala, se podría considerar como ejemplo de las granjas verticales esas mesas de cultivo de las que hemos hablado por aquí alguna vez, donde cualquier urbanita puede cultivar sus propias plantas sin demasiado esfuerzo. Pero la idea de la granja vertical va en realidad mucho más allá: el objetivo último es conseguir enormes edificios dedicados sólo a esto, que se conocerían como farmscrappers siguiendo la misma idea del término skyscrapper (“rascacielos”); estaríamos hablando, así, de poco menos que inmensos invernaderos que se elevarían hasta los cielos.

¿Es realmente posible?

La teoría nos dice que sí, pero la práctica, de momento, se muestra cautelosa ante este proyecto. Las plantas contarían con la ventaja de poder aprovechar la luz solar y la energía eólica directamente, y se estima que un edificio de dimensiones considerables dedicado al cultivo podría servir para alimentar a decenas de miles de personas, convirtiéndose así en una solución para uno de los problemas actuales más acuciantes. Sin embargo, el coste energético de mantener el edificio en sí, dicen los escépticos, sería demasiado caro como para justificar las ventajas, sobre todo en los niveles más bajos.