Plantas y Flores

Rhododendros, todo lo que querías saber (III)

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En el post anterior de esta serie, os comentaba de lo tímido que fue el ingreso a Inglaterra de estas preciosas plantas y cómo a través de los años han llegado a convertirse en lo que hoy son, entre otros motivos, por las numerosas hibridaciones a que ha sido sometida con gran éxito.

La “revolución” comenzó con el hallazgo a mediados del S XIX, de rododendros hasta entonces desconocidos, originarios del Himalaya. Pero los botánicos de hoy ya tienen clasificados y registrados más de 600 especies distintas.

Lo extraordinario de esta planta era la notoria gama de colores y formas de crecimiento. Los rododendros de crecimiento horizontal eran capaces de arrastrarse por el suelo, y en el otro extremo de la escala, los ejemplares arbóreos podían alcanzar unos 10 o 12 m de altura.

Unos presentaban flores enormes y otros diminutas en gran variedad de colores, como rosa, amarillo, salmón, lila, azul puro etc. Se percibió un gran potencial en estas plantas a la vez que se encontró que eran capaces de crecer en muy diversas circunstancias y ambientes. Esto las convirtió en ideales para ser cultivadas en todos los rincones del mundo.

Echando una mirada a la última parte del S XIX, es posible distinguir dos tipos bien definidos de híbridos.

Uno de ellos procede de los viveros que mantenían sus programas de reproducción en el más absoluto secreto y cruzaban las especies e híbridos ya existentes con el sólo objeto de producir arbustos de floración generosa, resistentes y seguros. El otro procede de los ricos aficionados, quienes ansiosos de registrar y dar a conocer sus logros, competían mutuamente por lograr los mejores ejemplares.