Plantas y Flores

¿Se pueden tener palmeras como plantas de interior?

Palm with coconut

Las palmeras suelen ser de las plantas más vistosas que podemos tener en nuestro jardín. ¿Pero qué pasa con quienes vivimos en un piso? ¿Se pueden tener palmeras como plantas de interior? La respuesta es que sí: hoy os hablamos de algunas de las variedades más aptas para ello.

Muchas de las plantas que vemos  a menudo en viveros o tiendas especializadas resultan ser parientes, lejanas o no, de las frondosas palmeras que nos encontramos en los parques o que vemos en el cine y la televisión. ¿Por qué no tener a una de estas compañeras en miniatura en casa? Las palmeras de pequeño tamaño procedentes de las zonas desérticas son una buena elección por su resistencia y su capacidad de adaptación, pero también tenemos las de las zonas tropicales o subtropicales, que son las más habituales como plantas de interior aunque exigirán algo más de atención. No son tan resistentes como las anteriores, pero con algo de cuidado y suficiente luz diaria crecerán y florecerán sin problema.

La areca trianda es quizás la variedad que más puede parecerse a una palmera en miniatura: se trata de plantas con un tronco grueso y unas hojas rematadas en triángulo, muy similares a las de sus “hermanas mayores”. Algo similar sucede con la chamaedorea elegans, que tiene un aspecto muy reconocible. Ésta puede llegar incluso a los dos metros de altura. Mientras que la primera se encontrará muy a gusto recibiendo la luz del sol de manera constante y nos pedirá poco más, la segunda necesitará, además, ser regada con frecuencia, sobre todo en verano.

Si nos queremos lanzar al “más difícil todavía”, tenemos otras palmeras menos conocidas y extendidas como plantas de interior, perfectas si queremos darle a nuestra vivienda un toque original y exótico. La cocos nucifera, por ejemplo: como su nombre indica, su principal atractivo está en los cocos que desarrolla. Necesita humedad y calidez a partes iguales, aunque en su etapa adulta nos pedirá mayor cantidad de luz. Hay que prestar especial atención a sus hojas, que tendremos que rociar con agua tibia de vez en cuando para que consigan su particular brillo.