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Soluciones para controlar las malas hierbas en la huerta o jardín

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Las malas hierbas son un problema persistente en todas partes del mundo o zona en que estés. Eliminarlas es cuestión de vida o muerte, ya que más allá de estética, ellas compiten con nuestras plantas y césped en todo lo que nosotros proveemos para mejorar: agua de riego, fertilizantes etc. Si bien son muchas las soluciones posibles, yo recomiendo controlarlas con herbicidas a base de glifosfato.

Anrtes de pensar en cómo pasar a la acción vale la pena hacernos y responder algunas preguntas

¿Por qué usar herbicidas?

Porque dependiendo de la extensión de nuestro terreno, la eliminación “mecánica” de las malas hierbas es posible o disparatada. Al decir eliminación mecánica estamos hablando simplemente de arrancarlas cosa que simplemente es impensable en superficies grandes.

¿Existen soluciones ecológicas o naturales?

Existen y es posible pensar en ellas. No son objeto de este post, pero podemos abordar el tema más adelante.

Herbicidas a base de glifosfato

Son una buena solución cuando se hace necesaria la aplicación de productos de alcance masivo. Son especialmente útiles a la hora de controlar malas hierbas en acequias, bordes o interior de cultivos, cultivos frutales y vid. Pero su ábito de aplicación también puede extenderse al césped,  donde es especialmente útil para eliminar todo rastro de malas hierbas en el terreno, algo muy recomendable  antes de comenzar  la etapa de siembra.

Algunos son muy selectivos, pero otros son de ampli espectro, es decir son eficaces contra un importante número de malas hierbas, tanto anuales como perennes, por pertinaces que sean.

Ventajas a destacar

En primer término señalo la eficacia: los resultados son asombrosos y duran toda una temporada. Como ventajas adicionales, destaco dos.

La primera es que hablamos de un producto que una vez que toma contacto con el suelo se degrada rápidamente, por lo que las huellas son mínimas y se perjudica practicamente nada el entorno natural.

Por otra parte, la segunda, es que se trata -en la mayoría de los casos- de herbicidas sistémico a base de glifosato, es decir productos que actúan por vía foliar, por lo que es suficiente con rociar la zona en la dilución indicada en los envases y esperar apenas entre 20 días y un mes para ver los resultados.