Consejos

Trucos para limpiar nuestras macetas

Flower pots

Ya sea en el jardín o en casa, todos tenemos macetas difíciles, de ésas en las que aparecen manchas imprevistas. ¿Conocemos los mejores trucos para limpiar nuestras macetas y que queden impolutas? Hoy vamos a ver algunos de ellos.

Probablemente para el exterior utilicemos macetas de barro cocido, y al estar a merced de la intemperie es normal que acaben bastante manchadas. Lo mejor para limpiarlas es olvidarnos de complicados productos químicos y recurrir a uno de esos “remedios de la abuela” siempre tan sabios: un poco de agua, simplemente, y arena no demasiado gruesa para frotar las partes más difíciles. Con estos nos aseguraremos de tener las macetas de nuestro jardín como nuevas… y nos ahorraremos unos euros, algo nada despreciable en estos días.

¿Y si tenemos las macetas al lado de una pared y la temida cal hace de las suyas? Entonces debemos sustituir el agua por agua fuerte, empapar papel y frotar con ella. Si no tenemos esta clase de agua, el vinagre también puede sernos de ayuda.

En cuanto a la madera, lo fundamental es evitar que llegue a pudrirse, algo que puede suceder si esta clase de macetas están en contacto con el agua. Para ello, debemos intentar, en la medida de lo posible, mantenerlas siempre vacías y secas. Si es necesario, podemos lijarlas y barnizarlas. El aceite de linaza se recomienda para limpiar este material.

Esos molestos cercos

No sólo tenemos que preocuparnos de limpiar las macetas, sino que muy a menudo también hemos de hacer lo propio con esos cercos que dejan bajo su base. Cuando queremos darnos cuenta, es posible que se encuentren muy pegados, afeando ese rincón de nuestro jardín o terraza al que le tenemos tanto cariño. ¿Cómo podemos evitar que aparezcan?

La solución también es muy sencilla. Si hablamos de mesas o superfices parecidas, basta con frotar con un cepillo de dientes y aplicar algo de lejía. Si se trata de los platos que solemos colocar bajo la base, para recoger el agua, la suciedad incrustada se irá fácilmente con agua oxigenada (en este caso podemos frotar con un pincel, por ejemplo). Nada que nos resulte especialmente complicado, como podemos ver; con dedicar unos minutos cada pocos días a esta limpieza tendremos suficiente.