Arboles

Un hermoso jardín en homenaje a su esposa

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La historia que os contamos hoy no es nueva: medios  como The Sun o Huffington Post nos hablaron de ella en 2012. Pero nunca está de más recordarla para quienes no la conozcáis, no sólo por su belleza, sino también por la curiosa manera en que salió a la luz.

Los protagonistas de la historia son Winston Howes, un agricultor de Wickwar, South Gloucestershire (en el Reino Unido), y su esposa Janet. Un matrimonio feliz como tantos otros durante 35 años, hasta que en 1995 un paro cardiaco acabó con la vida de ella. Devastado, Winston pensó en la mejor manera de hacer que perdurase no sólo en su memoria, sino también de una manera mucho más tangible. Así que decidió echar mano de sus habilidades para ello y comenzó a plantar un bosque de robles en cuyo centro se advirtiese la forma de un corazón en recuerdo de su amada; una manera de dedicarle un póstumo y espectacular jardín.

Un secreto bien guardado

Nada menos que 6000 árboles componen el bosque de Winston, que se valió además de una línea de arbustos para delimitar  la forma del corazón que se abre en su centro. Lo más sorprendente de todo, sin embargo, es que quiso guardarse esta obra tan digna de mención para sí. Quiso que fuera algo que compartir con su difunta esposa, y ni siquiera lo reveló a amigos o familiares. Durante diecisiete años fue un secreto. La historia ha salido a la luz por puro azar: el tripulante de un globo aerostático que sobrevolaba la zona, Andy Collett, reparó inmediatamente en esa especie de jardín inusual, esa extraña forma que desde luego no podía haber sido creada simplemente por la naturaleza. Fue así como Winston fue “descubierto”. Su hermosa carta de amor póstuma salió a la luz.

Winston afirma que a veces acude al jardín, donde también ha plantado narcisos, simplemente para “sentarse y pensar en sus cosas”, disfrutando de su tributo a Janet que, asegura, sabe que “estará allí durante muchos años”.