Plantas y Flores

Un jardín con flores nanoscópicas

nano

A veces hablamos de inmensos jardines por aquí, extensiones donde plantas y flores abarcan hasta donde nuestra vista alcanza y más allá… pero hoy os vamos a enseñar justo lo contrario: un jardín que no podréis ver así como así, por mucho que os esforcéis.

Y es que el propio título lo deja bien claro, ¿verdad? Las flores nanoscópicas son aquellas que sólo podemos visualizar si lo hacemos mirando con un microscopio electrónico. Se trata de una creación que ha surgido en el seno de la Universidad de Harvard, por parte del equipo de investigación a cargo de Wim L. Noorduin. Salió a la luz este pasado mes de mayo gracias a una publicación en la revista Science, y por muy sofisticada que parezca la idea en realidad puede llevarse a cabo prácticamente en cualquier laboratorio.

¿Cómo creamos un jardín de flores nanoscópicas?

Si tenemos algunos conocimientos de química básica y acceso a un laboratorio, esto puede ser una tarea muy sencilla. Para tener nuestro jardín con esta clase de diminutos, casi invisibles émulos de flores, sólo hemos de proveernos de un matraz de vidrio y verter en él sal y silicio. A continuación hemos de colocar un trozo de cristal o de metal que hará las veces de sustento y algo de dióxido de carbono. La reacción química entre todos estos elementos terminará por producir esas pequeñas “flores” de diferentes colores, como la que podéis ver en la imagen que acompaña a este post. Lo más interesante, de hecho, es que podemos variar su tamaño o la anchura de los pétalos tan sólo modificando condiciones como la acidez o la temperatura.

Esto no será tan sencillo como suena para el común de los mortales, pero si tenemos la química como una afición o un hobby puede ser toda una experiencia lanzarse a crear un jardín así. Si es vuestro caso, os recomendamos que os paséis por la página de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard (seas.harvard.edu) para aprender algo más sobre este curioso descubrimiento.